martes, 28 de diciembre de 2010

Despierto. Veo de reojo todo lo que me rodea, a penas y puedo reconocer el lugar en que estoy ¿Estuve aquí hace algunos años? ¿Cómo fue que volví? Doy unos cuantos pasos hacia ningún lugar en particular, puedo ver cientas de cosas rotas en el piso, miles de espejos que adornan las paredes, el piso de esa vieja habitación inundado de agua. Arde en mis heridas. Es sal.

Camino sin un sentindo, aquello se torna interminable, de pronto cae una cajita musical desde el más remoto pasado dentro de aquel caos, la misma melodía que un hada bailaba frente a un espejo en mi infancia resuena en el eco de la nada; misma pieza que sonó la última vez hacia tantos años, la noche en que la inocencia se rompió.

Estoy buscando entre mi antigua ropa... En mis zapatos viejos encuentro el camino de la vida que me robaste, en unos harapientos pantalones puedo ver la sangre de lo que me quitaste, en aquella blusa escolar se mezclan cenizas y sangre que ponen en evidencia una cruz, en mi pecho encuentro la vieja cicatriz de un filoso cuchillo desvaneciéndose.

Mis labios sienten nuevamente el sabor agridulce de tu sangre, la J de tu nombre me persigue violentamente entre revoltosos recuerdos. Eres tú, interminablemente tú... Tú entre las lágrimas de mi almohada, tú entre el tiradero de mis venas, tú y tu piel blanca contrastando con el negro de tu ropa, tú bajo la luz de la luna que me ahoga... Creador de mi inmensa felicidad artificial que me llevo a la creación de un holocausto.

Perverso, infinitamente malicioso... Así era tu esencia que tanto amaba, de pronto en las esquinas aparecen dos princesas... Las mismas que una vez me presentaste entre llantos sumisos. No podía entender sus lágrimas a carcajadas… Ellas eran la representación de la demencia misma, ambas se tomaron de la mano y caminaron hacia mí; su andar era gracioso, parecía que sus pies iban sobre el viento.

Ambas me invitarón a jugar el eterno juego, ese que hasta hoy no se termina ¿Recuerdas aún cómo ellas rompierón todo? ¿Recuerdas cómo desgarraban juntas cada parte de mi cuerpo? Comenzarón por mis labios, siguierón por mi garganta hasta destruir mi alma. Pero tú… ¿No me amabas?

No hay comentarios:

Publicar un comentario